viernes, 7 de noviembre de 2008

Practicando con comita

...un intento por hacer algo bueno.
Comita habia salido de su ciudad natal hacia 14 años era delgada, morena y con el cabello lacio, no era muy alta, pero lo suficiente para sus bien llevados años, vivia con sus tios y sus primos, Atenea era contemporanea suya, por lo que se llevaban muy bien, pese a que en algunas ocaciones tenian algunas disputas, Luis Angel era un par de años mayor que ellas y por eso siempre estaba con sus amigos ocupandose de cosas de chicos grandes. Cuando eran niños, por las tardes, despues del almuerzo casi siempre iban a las orillas del rios que estaba cerca a la casa y jugaban a lo que se les ocurria y después se sambullian en sus aguas, pero eso habia sido hace mucho timepo, ahora Comita y Atenea se preocupaban mas por las labores del colegio, por aprender a llevar una casa, despues de todo ya empezaban a ser grandes.
Mientras tanto Luis Angel disfrutaba de la boluptuosidad de las mujeres escotadas que veia en la ciudad y en aquellas revistas que tenian él y sus amigos de una innovadora forma de aprender anatomia, en especial al anatomía femenina.
Comita siempre supo que no era muy agraciada que digamos, o almenos eso creia, pero de un tiempo acá Luis Angel la llamaba fea, ella sentia que era cierto, despues de todo siempre habian dicho que Atenea era una verdadera princesa y que Comita era siemplemente "curiosita", Atenea era un poco mas alta, de piel clara, de labios bien formados, ojos claros y pelo ensortijado, al igual que Comita era delgada pero menos boluptuosa, lo que la hacia mas esbelta; después de todo Luis Angel nunca le habia mentido y si decia que era fea, pues era porque lo era.
A Comita le gustaba mucho la noche, y una noche como tanta otras salio de la habitación que estaba en los aires y se sento en el tejado de la cocina de un solo piso, el lugar en donde vivian era un encanto, estaba muy cerca a la ciudad, pero era más apacible, lo que habia en el cielo se reflejaba en el agua del riachuelo, el aire era limpio y los arbustos frondosos, le lalmo la atención lo chispenate que esa noche se veia la hierba y decidio bajar a dar un paseo, primero camino en circulo y depués rodeando la casa entre los arbustos.
Todos dormian en casa. Caminó mirando a la luna hasta que una gran nue la tapo y fue como si todo quedara a oscuras de repennte. Camino a tientas buscando el camino que conocia a la perfeccion y que daba a la casa, cuando sientio que alguien la tomo del brazo, velomente entre sus pensamientos llegaron los recuerdos de las historias de chicas ultrajadas en pueblos lejanos que en algunas ocaciones terminaron asesinadas, entonces pensó que si finjia rendición seria mas facil sorprender a su agresor con un buen golpe fruto de la fuerza que da el miedo. Finjio rendirse, el la habia tomado por el brazo le habia puesto una mano en la boca y la otra se deslizaba suavemente queriendo llegar a su cintura lo extraño de la situacion es que a Comita se le habia ido el miedo, pese a que estaba temblando y empezaba a sentir algo que termianba en calor, cuando él supo que ella no gritaria apartó su mano de la boca de ella, una boca pequeña pero apetecible, cuando ella suspiro él tuvo miedo de que gritara y le cerró la boca con un beso, lo extraño era que q a él el beso le resulto muy delicioso y a ella muy tentador, mientras la besaba atraía su cuerpo hacia él y eso a ella le gustaba, el miedo no habia existido, solo el gusto de estar así, pese a que la luna iba y venia ambos mantenian los ojos cerrados, el por que así lo queria y ella por el placer de no querer saber quien era ese extraño, cuando sus manos empezaron a tomar rumbos conocidos en las artes de la seducción, ella descubrio bajo una amiseta de algodón una piel sumamente suave, probablemente mas que la suya, un cabello extremadamente suave y lacio, probablemente mas que el suyo, el tacto que la recorria era temeroso y respetuoso al mismo tiempo, algo nervisoso, cuando no se dieron cuenta cayeron entre la hierba casi humeda por la noche, ella supo entonces que el la amaria primero, y él lo hizo como nadie y como a nadie. el habia descubierto una anatomia casi perfecta, con la que no habia pensado encontrarse.
Por varios dias Comita medito lo sucedido y se extraño de no haber hecho nada, despues de todo aquel sujeto no podia ser demasido fuerte pues no tenia ni la talla ni la contextura suficiente como para golpearla o forzarla ha hacer algo. Lo mismo sucedio un par de veces mas en las semanas siguientes, una entre los árboles de mango y otra entre las ciruelas.
Un día de pocos comita enfermó, de nada grave, solo una gripe y se perdio de ir a pasar un fin de semana donde sus primas, en San Andrés, por lo que Atenea tuvo que ir sola. Aquella noche no habia luna, ni siquiera una estrella, pero mientras dormia él entro a su habiatación y se cobijo bajo sus sabanas y se posó sobre sus almohadas, cuando ella volteó para ver a la ventana se enconto con sus labios, se besaron, ella entre la fiebre y el placer se sentia casi mujer, el descubrio sus pechos turgentes y sus caderas abundantes, ella se poso sobre su piel suave, su pecho joven y su vientre vivo, tuvieron toda esa noche para entrelazarse las vees que quisieron, para decirse todo lo que sentian e imaginaban, pero no dijeron una sola palabra, se limitaron al eco de sus besos y los gemidos de su amor hasta que el cansancio los durmió.
A la mañana siguiente cuando ella despertó, sintió los brazos de él rodeando su cintura y acariciandola, olvido que queria quedarse con el recueo de lo sentido, mas no de lo visto, y volteo con las ganas de darle un beso, cuando volteo se dio cuenta que era él Luis Angel, y estaba feliz de saberlo, después de todo, el siempre le habia gustado.

1 comentario:

Ricardo Astrauskas dijo...

Muy bueno, predecible al final pero bueno